Educación no, votos sí

Desde el punto de vista educativo, Leticia Ramírez es un enorme brinco para atrás. La SEP ya estaba devaluada con Delfina Gómez, que tenía poco peso dentro del gabinete.
Por Raymundo Riva Palacio
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AMLO, Leticia Ramírez y Delfina Gómez. Foto gobierno de México.

La designación de Leticia Ramírez al frente de la Secretaría de Educación Pública define con toda nitidez lo que tiene en la cabeza el presidente López Obrador: no es la construcción de un país con desarrollo, sino el control político; no un gobierno que busque el progreso nacional, sino el poder por el poder mismo.

La descripción puede no ser del todo novedosa, luego de tres años y medio de ver lo consistente que ha sido en esas líneas de acción, pero es totalmente un insulto a todos, y un desprecio por la nación, que el principal motor de avance, como es la educación, se subordine a su obsesión de mando.

López Obrador había prometido que nombraría a una mujer con conocimiento, lo que entendimos todos que se refería al entendimiento amplio y profundo del tema educativo.

Lo que entregó este lunes como nueva secretaria de Educación no se apega a nada de ello.
Foto por Saúl López.

Haber egresado de la Escuela Nacional de Maestros y dado clases en primaria hasta 1984, no hace a Ramírez una conocedora, o experta, ni garantiza capacidad de gestión, dirección y liderazgo.

No terminó la carrera de antropóloga social en la Escuela Nacional de Antropología, lo que no la define necesariamente como una mal estudiante, sino como una persona con inquietudes políticas que no encontraba desfogue en las aulas.

Ramírez, una mujer reconocida, por quienes la han tratado, como una buena persona, servicial y amable, no tiene credencial alguna en materia educativa.

Trabajó en las campañas presidenciales de Cuauhtémoc Cárdenas de 1994 y 2000, tras lo cual se fue a trabajar con López Obrador en el gobierno de la Ciudad de México en el área de Atención Ciudadana.

El cargo lo repitió en el siguiente gobierno capitalino, con Marcelo Ebrard, y transitó a la administración de Miguel Ángel Mancera como asesora de Tania Müller, secretaria del Medio Ambiente.

LA MÁS DÉBIL EN LA SEP
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Sin credenciales académicas o experiencia, probablemente es la titular de Educación más débil que haya llegado al puesto.

Entrará oficialmente esta semana como relevo de Delfina Gómez, que fue un desastre en la SEP y no pudo continuar con lo poco que había construido su antecesor, Esteban Moctezuma.

Gómez, sin embargo, tenía otro ropaje político, como senadora y excandidata al gobierno del Estado de México, contra el de Ramírez, que de un puesto en la Presidencia nivel 6, saltó al nivel 2, que podría ser una especie de salto cuántico en la política.

Desde el punto de vista educativo, es un enorme brinco para atrás.
Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.