El tesoro escondido de Dubái
Dubái.-
La urbe es famosa por alojar la torre más alta, el hotel más lujoso y el centro comercial más opulento del mundo, pero el mayor de los tesoros, el conocimiento humano, está muy bien guardado: una rica colección de libros incunables, atlas antiguos, ediciones príncipe y bellos manuscritos del Corán.
Visité la nueva Biblioteca Mohammed bin Rashid, así llamada en honor del gobernante de Dubái y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, curioso edificio en forma de libro abierto.
Las joyas bibliográficas están protegidas en vitrinas en condiciones apropiadas de luz, temperatura y humedad para su debida conservación.
La ancestral contribución árabe al conocimiento universal, que llegó a México a través de España, presente sobre todo en nuestro idioma, está plasmada en varias obras de autores andaluces de Córdoba y Sevilla, alojadas en la biblioteca.
El Astronomicum Caesareum, obra maestra del alemán Petrus Apianus, conocida como La Astronomía del Emperador por estar dedicada a Carlos V, y publicada en Ingolstadt en 1540, es considerada la joya europea de la encuadernación científica del siglo XVI.
Las páginas tamaño folio contienen minuciosas pinturas a mano de tarjetas deslizables para calcular fechas e ingeniosos discos giratorios sobrepuestos para mostrar los movimientos planetarios y calendarios.
La biblioteca cuenta con la famosa edición de Joaquín Ibarra del Quijote, publicada en Madrid en 1780, considerada la más preciada por los bibliófilos debido en parte a los finos grabados elaborados por los mejores artistas de la época como Jerónimo Antonio Gil y José Joaquín Fabregat, quien fue maestro en la Academia de Bellas Artes de San Carlos en la Nueva España.

