Hay actos simbólicos que representan una manera de hacer justicia

Es el caso de la develación de la escultura de Xicoténcatl Axayacatzin en el pueblo Mágico de Bustamante, Nuevo León.
Los habitantes de este lugar que pronto recuperará su nombre antiguo de San Miguel, aunque también conserve el nombre de Bustamante, son herederos de los habitantes de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, hoy Saltillo, Coahuila, que se asentó en 1591 junto a la Villa de Santiago del Saltillo, población criolla que estaba por extinguirse.
Descendientes de estos tlaxcaltecas oriundos del Señorío de Tizatlán, llegaron antes del año de 1686 acompañados por frailes franciscanos hasta que en septiembre de ese año se realizó el acto fundacional según los cánones de la época junto al ojo de agua al que luego llamaron de San Lorenzo.
El Capitán Diego de Villarreal atestiguó la fundación que ya había autorizado el Gobernador del Nuevo Reino de León, Echeverz y Subizar, Marquez de Aguayo.
Yo recordé al maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin quien fuera gran muralista y cronista de la ciudad de Tlaxcala, cuando en 1997 llegó a Bustamante y en sus afueras me pidió detener el automóvil para bajarse de éste y besar el suelo.
Luego ya estando en el centro histórico del pueblo pidió que se echaran al vuelo las campanas del templo de San Miguel Arcángel y lloró al escucharlas porque sus ancestros tlaxcaltecas habían llevado la religiosidad como uno de los productos centrales de la colonización en la parte norte de la Nueva España.
Subrayó Villegas. Hice mención de que Xicoténcatl Axayacatzin había combatido a los europeos antes de la alianza con ellos y que se había percatado que eran simples mortales al cortar la cabeza de un caballo y ver a su jinete cayéndose del equino.
Fue un guerrero de la nobleza tlaxcalteca que inicialmente se resistió a los invasores y que en vista de que otras naciones indígenas también combatirían a los mexicas fue uno de los más fuertes líderes que vencieron a los imperialistas que los sojuzgaban.
Fue una guerra civil que aprovecharon los extranjeros para hacer caer a Tenochtitlan.
Así que la historia se resignifica poniendo en su lugar a todos los actores sociales de aquel tiempo de guerra hace quinientos años.
Lo cierto es que los tlaxcaltecas apoyaron por siglos la construcción de una población mestiza que finalmente llegó a constituir nuestro país.
“No hay duda, los tlaxcaltecas de los tiempos de Xicoténcatl y los que migrando a los territorios del norte son una parte muy importante de este México plural y libre.”