¡Ups! Cosas veredes…

…que non crederes

La palabra corrupción proviene del latín corruptio que quiere decir rumpere (quebrar) y el sufijo “io”, que quiere decir acción y efecto.

De ahí su significado:  La corrupción es la acción y efecto de corromper.  Es el proceso de quebrar deliberadamente el orden del sistema, tanto ética como funcionalmente, para beneficio personal. 

Caer en la corrupción es cometer una acción ilegal. Lo es también presionar u obligar a otros a cometer tales actos.

La corrupción ha existido desde el comienzo de la historia del hombre.  Desde el momento en que Eva sedujo a Adán a probar la “manzana prohibida”.  

En ese particular instante, narran los estudiosos de la Biblia, la corrupción (o la tentación de corromperse) entra al corazón del hombre.

Si damos un salto al siglo 21, de 180 países, México ocupa el lugar 138 en corrupción.  

Supongo que este dato no sorprende a nadie.  Pero lo que sí sorprende, o al menos nos deja azorados, alarmados,  es el observar los comicios electorales en un país donde supuestamente aún existía credibilidad en el conteo de votos, y de pronto se deja caer esa confianza,  o al menos se pone en duda su sistema electoral:

Me refiero a los Estados Unidos.

Y es que desde el día siguiente de la elección, las redes sociales comenzó a circular información de muchas sospechas de fraudes.  

Entre otras cosas, auditores electorales denunciaron la desaparición de boletas; ciudadanos señalaron casos de familiares muertos que estaban inscritos en los registros electorales, y ni qué decir de los 140,000 votos que de pronto le sumaron a Biden y luego resultó que fue un error.

O de las votaciones por correo que en la noche de la elección ¡oh casualidad! todas fueron a favor del candidato demócrata.

Si a eso le sumamos la denuncia de que en oficinas de conteo de votos en estados demócratas no dejaban entrar a visores republicanos, e incluso en algunos casos llegaron a tapar los cristales con cartulinas (existe un video de ello), las cosas no pintan nada bien.

Por eso el columnista político Javier Livas, escribió en El Norte: “Lo que hace sospechosa y huele a mala fe orquestada es que los demócratas impidieron la entrada a los observadores republicanos a los conteos de votos.

Me recuerda el caso de los priístas en la era del fraude patriótico (1982-1988) que corrían a los panistas para poder presentar resultados a su entero antojo. En 1988 se cayó el sistema y enseguida el PRI fabricó los resultados como parece que los están fabricando contra Trump.”  

El caso es que no es un secreto los muchos intereses de George Soros y gente ponderosa, así como de la industria del aborto (Planned Parenthood y compañía) por ganar la contienda,  todo esto y lo anterior señalado,  lleva a la sospecha de que algo no cuadra, de que algo anda mal.

En fin,  no sabemos en que acabe la polémica elección estadounidenses, ni quien logre el triunfo oficial (aunque ya dan a Joe Biden por ganador),  sólo sabemos que coincidimos con aquella expresión popular,  extraída en parte del Cantar del Mío Cid:  “Cosas veredes Mío Cid, que farán fablar las piedras”…

Jamás pensé decir algún día:  Yo ya “non credere” en el sistema electoral norteamericano”.  Ups! No lo imaginé.