El vértigo del paraíso 

San Pedro Garza García es un país aparte. Ni siquiera Polanco, Santa Fe o San Ángel. Ni las zonas favorecidas de Zapopan en Jalisco.  

El índice de progreso social e ingresos rebasa a algunos países centroamericanos.

Con excepción de Panamá, territorio de blanqueamiento de los ultramillonarios. 

En San Pedro, sus habitantes escandalizan cuando el drenaje colapsa y lanza aguas negras, sus desechos humanos invisibles y carentes a aroma Dolce Gabana.

Les importa llevar férreo control de visitantes y de quienes están al servicio en sus mansiones museos. 

San Pedro se maneja como feudo de unos cuantos.

Lo llevan en el apellido, en la sangre y con la venia papal, en las uniones incestuosas

El municipio más poderoso de México se puede manejar a distancia.

En una casa en Woodlands, frente a la playa de Miami, mientras se esquía en Vail Colorado. 

A los sampetrinos les horroriza el tráfico en la ciudad de Monterrey. El índice de violencia. La suciedad de las calles o la polución de los cielos. 

Tan acostumbrados a los desmanes de los osos de la Sierra Madre o a los arrancones del Grillo Sada por Vasconcelos, a quien le perdonan y la aplauden cada una de sus ocurrencias rehabilitadoras.

A quien no le van a perdonar nada es a Miguel Treviño, su mayor, su alcalde. Incluyendo las medidas de expropiación o los malos elementos policiacos al servicio del crimen organizado.

Los secuestradores de la tranquilidad en el vértigo del paraíso. 

Gerson Gómez

Morelense de cepa Regiomontana. LCC con especialidad periodismo (UANL). Doctor en Artes y Humanidades (I.C.A.H.M.). Tránsfuga de la mesa de redacción en diferentes periódicos como El Diario de Monterrey, Tribuna de Monterrey, y del grupo Reforma en el matutino Metro y vespertino El Sol. Escort de rockeros, cumbiamberos, vallenatos y aprendices al mundo de la farándula. Asiste o asistía regularmente a conciertos, salas de baile, lupanares, premieres, partidos de fútbol y hasta al culto dominical. Le teme al cosmos, al SAT, a la vejez y a la escasez de bebidas etílicas. Practica con regularidad el ghosting. Autor de varios libros de crónica como Hemisferio de las Estaciones, Crónicas Perdidas, Montehell, Turista del Apocalipsis, Monterrey Pop y Prêt-à-porter: crónicas a la medida.

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