Entre las patas de caballos orgánicos

- Hace años, un par de amigos y yo teníamos que hacer un trabajo escolar (universitario) sobre la lengua española.
- No recuerdo qué tan relevante era para nuestras evaluaciones, pero sí que era inevitable.
- Muy dedicados y decididos improvisamos un führerbunker a las afueras de la ciudad para recluirnos en tan ardua tarea.
- Todo perfecto, salvo que se atravesó el estreno de una película de The Beatles.
- Como a mí no me gustaba el grupo inglés, acordamos que mis amigos regresarían a la civilización para asistir al estreno, y yo me quedaría adelantando la tarea.
- Así fue, y el trabajo se terminó sin demérito para alguno.
- A uno de aquellos le perdí definitivamente la pista desde hace años; el otro ha tenido hasta la fecha una carrera académica muy exitosa, de resonancia internacional.
- ¿Debo asumir que soy la razón del éxito de este amigo por aquella larga noche que pasé lidiando con la Sintaxis Española de Rafael Seco?
¡Por supuesto que no!
La educación en general es una puesta en escena; cada actor cumple con su papel en el escenario.
No importa lo que suceda tras bambalinas. Y el buen actor destaca por sí mismo a pesar del guion.
No es el caso, pero por ahí anda, el de Yasmín Esquivel, acusada de plagio.

Sólo que a la magistrada, si creemos en las acusaciones, no le ayudaron con la tesis sino que se la copió sin pedir permiso al autor.
El abogado presuntamente plagiado es un hombre enfermizo que vive humildemente, hacinado en una casa minúscula de la alcaldía de Xochimilco.
Hay muchas contradicciones entre las acusaciones de plagio, la gran mayoría sólo mediáticas, y la defensa de la magistrada, con respuestas reactivas a medios y al menos una formal ante la UNAM.
Desde gayola, los malquerientes de la 4T lo han tomado como cosa juzgada.
Pero sea que linchen a la magistrada con el desprestigio universal, ya frustraron su candidatura a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo que, no nos hagamos tontos, era el verdadero objetivo de este escándalo.
No importó a quiénes se llevaron entre las patas de los caballos, a un hombre enfermo, a una magistrada, a un escritor, o a una universidad.
Cierto o falso el plagio, lo que a mí no me llena el ojo es que haya aparecido en un momento muy preciso, justo para sacudir a la SCJN y abortar una candidatura.
No es sospecha, es certeza de que fue una operación perfectamente planeada y coordinada, incluidas las reacciones en los medios.
Será mejor que no se abuse de ese éxito.

Porque por frenar la carrera de una magistrada y obstaculizar a un movimiento político, ya han dejado exhibida, humillada, y fatalmente desprestigiada, la calidad académica de la centenaria Universidad Nacional Autónoma de México, heredera legítima de la Real y Pontificia Universidad de México, la primera universidad en América.
Ni el maestro Sheridan, con todo su peso escénico en la cultura mexicana, podrá servir de tafetán para esta herida mortal que han infligido a la máxima de las máximas casas de estudios.
A la fecha, esta locura ya lleva muchas víctimas.
Partidos políticos fueron los primeros, porque ya tenían los caminos de la corrupción y el cinismo muy bien andados.
