MIAMI, Florida.-
Las elecciones presidenciales del domingo en Colombia podrían completar el tsunami populista desde el río Bravo a la Patagonia.
Razones hay para que ello suceda: una élite económica y política que no captó la necesidad de “emparejar el terreno” para abatir la desigualdad social, la corrupción, ausencia de un candidato de centro con estrategia inteligente y el desprestigio de los partidos tradicionales.
Las encuestas dan como puntero al exguerrillero Gustavo Petro, admirador y amigo personal de Hugo Chávez.
En segundo lugar aparece Federico (Fico) Gutiérrez (47 años), de derecha, exalcalde de Medellín, sin militancia partidista, que encabeza la coalición Equipo por Colombia.
Y muy cerca de él irrumpió, de último momento, otro populista como Petro, aunque de signo ideológico confuso, empresario sin partido, que piensa gobernar Colombia a mentadas de madre, el ingeniero Rodolfo Hernández.
De entre esos tres personajes, dos de los cuales son independientes, saldrán los que vayan a la segunda vuelta el 19 de junio, para definir quién será el presidente del último país importante del continente que no ha caído en manos del populismo.
En días recientes circuló con profusión la especie de que se cancelarían las elecciones de este domingo, lo que fue tomado al vuelo por el aspirante Fico Gutiérrez para recordar el peligro de un triunfo del exguerrillero: “El único que suspendería las elecciones, pero en cuatro años, sería el otro candidato (Petro)”.
