¡Que nos vaya a toda madre!

Les platico: Que no puedes levantarle la mano a ningún candidato porque las campañas aún no empiezan.

Oye, pero si lo que yo escribo es mi responsabilidad como columnista y no toco para nada los intereses de tu periódico. 

¿Dónde queda la leyenda esa de que “la opinión de nuestros editorialistas no refleja necesariamente la de éste medio?”
No le hace. No puedes hacerlo. 

Y como todo esto sucede casi todos los días, hoy digo: Ya no tengo editor. Ahora yo soy el editor, y así, henos aquí, DETONANDO el proyecto de tres vidas, bueno, de cuatro, porque la irreverente de mi Gaby es infaltable en mi vida.

Que si estoy loco invirtiendo en una época en la que muy pocos lo hacen, me dijeron unos.

Que cómo se me ocurre arriesgar dinero cuando la liquidez en estos tiempos es más que oro molido. Me agorearon otros.

Pero mi amiga de hace siglos Gretchen Backhoff me escribió: “Qué gusto saber de un proyecto como el que traes entre manos y más aún en tiempos turbulentos como éstos”.

Y al grito de Lloras o vendes pañuelos,http://www.siempre.mx/2020/08/llorar-o-vender-panuelos-he-ahi-el-dilema/ aquí me tienen, vendiéndoles pañuelos a los que están llorando por culpa del bicho.

Aquí estamos, DETONANDO lo que somos, lo que queremos y lo que somos capaces de hacer.

En tiempos de tormenta ¿sanitaria?, nomás hay de tres sopas:

1

O dejamos de nadar.

2

O nadamos con la corriente.

3

O lo hacemos contra la corriente, como los salmones.

Los que optan por la 1a, se van a ahogar.

Los de la 2ª, quizá sobrevivan.

Y los de la 3ª vamos a crecer mientras los demás se achican.

A mí se me hace que no es bueno esperar a que el mar esté calmado para hacer realidad un sueño. Hay qué aprender a navegar con vientos y oleajes fuertes e incluso tormentosos.

¡Que nos vaya a toda madre! Era el grito de guerra de mi añorado Lic. Gerardo Maldonado, cuando antes de abrir el telón en cada función del “Concierto Ensamble”, juntaba a sus alumnos artistas del Tec de Monterrey y los hacía gritar con él esa arenga, que todos en el teatro escuchábamos a manera de “tercera llamada”.

Entonces....3ª llamada, 3ª ¡DETONAMOS! 

CAJÓN DE SASTRE

¡Que nos vaya a toda madre!