Un presidente moralmente derrotado

A pesar de la enorme movilización, el grotesco uso de recursos públicos y la flagrante violación a la Constitución y la ley, por parte de funcionarios públicos y del partido en el poder, el número de personas que acudieron a las urnas para apoyar a López Obrador fue apenas la mitad de los que le dieron su respaldo en el 2018.
Ahora, lo que sigue, es que arreciarán los ataques contra el Instituto Nacional Electoral (INE).
El presidente ha anunciado que presentará una iniciativa de reforma constitucional para echar a los actuales consejeros de ese instituto y a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a fin de que sean sustituidos por quienes el pueblo elija ¡mediante el voto directo y secreto!
Una estupidez...

...como tal solo se explica por el afán de capturar al árbitro electoral para que pite en la contienda del 2024 al gusto del tirano.
Afortunadamente, Morena y sus aliados no tienen los votos necesarios en ninguna de las dos cámaras del Congreso de la Unión toda vez que se requiere una mayoría calificada de las dos terceras partes de los individuos presentes.
Será una intentona fallida, pero útil para tratar de debilitar esos órganos constitucionales en la conversación pública.
Lo cierto es que el INE volvió a demostrar que es una autoridad confiable y eficaz.