Se dice que viene otra sequía para Nuevo León.
Por falta de lluvias las presas no tienen la cantidad de agua necesaria para garantizar el abasto en el área metropolitana; error, no es otra sequía, es la misma que se arrastra desde el 20 o 21 y se niega a terminar.

La sequía no surge espontáneamente, tampoco es responsabilidad del actual gobierno, ni siquiera del gobierno de Jaime Rodríguez, en su caso, la culpa del anterior gobierno fue no tomar previsiones ante la sequía existente.
Para marzo del 2021 la sequía era un problema serio y sin contención.
Lo dije antes y lo recuerdo ahora. Cerro Prieto estaba a mucho menos de su capacidad en la primavera del 21; lo constaté estando en un rancho que limita con la presa ubicada en Linares.

El vaso de agua se ubicaba a más de 100 metros con respecto a la cerca del rancho, sitio hasta donde llegaba el agua en otro tiempo; en terreno que otrora fue fondo de la presa, había huellas marcadas que reflejaban el paso constante de vehículos, incluso durante esa estancia pasaron una cuatrimoto y una camioneta, la ruta servía de atajo entre dos puntos aledaños a la presa.
En ese mismo tiempo, la presa de La Boca tenía un agotamiento visible, hay notas periodísticas donde se hablaba de un proyecto para construir un espacio turístico y de esparcimiento a partir de desecar la presa, se cuestionaba que existía el interés por mantener algo similar a un lago rodeado de inversiones y atractivos.
