De Impresionistas, Expresionistas y un niño muerto
Sus redes sociales se llenaron de fotografías de maternal ternura proyectando la imagen de Mariana como una joven mujer sensible, proactiva, comprometida y hasta disruptiva con el fin de cambiar las cosas para los niños que, por circunstancias muy adversas de la vida, tenían que estar bajo la custodia del estado. Independientemente de lo que dijera Maquiavelo, eso de que “el fin justifica los medios”, el caso exhibió una serie de irregularidades, omisiones e irresponsabilidades que dieron lugar a un hecho por demás atípico.
Sin embargo, hubo muchas personas que, conmovidas por la aparente ternura de la situación, justificaron el hecho.
Hace diez días falleció un adolescente de 14 años, de nombre Ángel, en el DIF Fabriles.
Poco o nada se sabe del caso a fondo porque por principio de cuentas, el Gobierno del Estado tardó mucho en dar a conocer el caso.
Como siempre sucede, las lagunas de silencios dan lugar a todo tipo de especulaciones.
Y aunque se diga que el menor falleció a consecuencia de un problema estomacal (suponemos que agudo), hay quienes dicen que hay testigos y que éstos aseguran que la causa de muerte del adolescente fue a consecuencia de una golpiza que recibió dentro de las instalaciones del DIF.
Nadie sabe, nadie supo. Lo único que hay es una escueta nota tardía, más fría e insensible que un témpano de hielo por parte de Comunicación Social de Nuevo León.
Muchos se preguntarás “¿Y donde quedó la maternal sensibilidad de Mariana, cuya profunda preocupación por los niños del DIF era tan evidente…o digamos “aparente”?
¿Por qué no publicó una condolencia, una expresión de dolor y pérdida ¿algún sentimiento? o por lo menos una intención contundente para exigir una investigación a fondo que esclarezca el caso?
La verdad es que...
los asesores de marketing político son “impresionistas”.
Solo les importa capturar el momento para la imagen, no la historia, no el contexto.
En eso son distintos a los asesores en comunicación, donde sí importa que haya un hilo conductor congruente, consistente, coherente…y no solo lo “conveniente”.
De ahí que los comunicólogos son expresionistas y los mercadólogos políticos son solo impresionistas.
Sea cual fuere el caso, el silencio de Mariana en el caso del jovencito Ángel, resulta incongruente e inconsistente con la imagen que se construyó para sustentar su proceder en el caso del otro niño del DIF, el bebé Emilio.
Probablemente un niño muerto no favorece la imagen de nadie, pero quisiéramos pensar que hubiera un trasfondo de mayor sinceridad, de compromiso más auténtico, en las buenas y en las malas, en salud o enfermedad y aun cuando la muerte se presente. No solo para evitar especulaciones, sino por auténtica consistencia.