Jueces cómplices
Con la elección judicial del 1 de junio llegará a su fin la división de poderes y la autonomía del Poder Judicial.
López Obrador saldrá victorioso a presidir la marcha fúnebre de la República.
La sociedad mexicana ha sido engañada.
No tiene conciencia de los alcances.
No sabe que ha sido invitada a participar en un proceso para legitimar en las urnas a un gobierno despótico que busca dar poderes absolutos a una sola persona.
Estamos a días de presenciar el epílogo de un gran fraude.
Un fraude que inició con una reforma judicial inconstitucional y destructiva del Estado de derecho.
Una farsa que destruyó el prestigio de jueces y ministros “incómodos” para sustituirlos por juzgadores que operen como agentes al servicio de la 4T.
De acuerdo a las “mañaneras” el 1 de junio el “pueblo” elegirá a los jueces, ministros y magistrados “buenos” y se irán los “malos”.
Para decirlo fácil, los “buenos” serán aquellos que han sido preseleccionados por la Presidencia de la República, senadores y diputados de Morena en listas prefabricadas y tómbolas arregladas.
Los comicios serán una mascarada para dar apariencia de democracia a un golpe de Estado judicial.
De las urnas saldrán triunfantes “jueces militantes”, que deberán el cargo al partido político en el poder y estarán obligados a resolver de acuerdo a lo que marque la oligarquía.
En una dictadura judicial el juez se convierte en un instrumento para violar la Constitución, atentar contra los derechos humanos y servir de sostén –de alcahuete– a un régimen arbitrario.
Con toda intención las campañas de los candidatos han sido convertidas en un carnaval.
Se trata de frivolizar y de quitar autoridad a la figura del juzgador.
De convertirlo en una caricatura para que no tenga peso, ni respeto social.
Es una forma calculada de degradar al Poder Judicial.
El perfil de los candidatos –preseleccionados por el “dedo moreno”– y que hoy hacen campaña encaja perfectamente con lo que necesita el autoritarismo: aspirantes frívolos y arribistas consumados, ministras “sacerdotisas del obradorato”, dispuestos a dictar sentencia contra los adversarios políticos si así conviene al poder.
Quienes hoy con toda ambición e ingenuidad han aceptado formar parte de la gran farsa deberían hacerse una pregunta:
¿Hasta dónde están dispuestos a ser vasallos, súbditos cautivos del obradorato?
En el juicio de Núremberg se juzgaron a 16 jueces nazis que le dieron sustento jurídico y político al nazismo.
Esos abogados se convirtieron en verdugos voluntarios de una dictadura que asesinó a millones de personas y llevó a la cárcel a miles de inocentes.
En esta primera elección judicial también se “elegirán” a magistrados del Tribunal Electoral.
Ellos también fueron preseleccionados para legitimar la próxima reforma electoral cuyo objetivo principal será poner bajo el control del gobierno la organización y resultados de las elecciones.
Con una justicia electoral supeditada a los intereses del gobierno se pondrá fin al voto libre y a la pluralidad política.
El1 de junio también se votará para que “jueces electorales” impidan que llegue la oposición al Congreso.
La 4T se juega en la elección judicial su prestigio.
Con la inédita promoción que hace en medios, busca evitar que la abstención, la indiferencia social, derrote en las urnas a la “madre de todas las reformas”.
La Presidenta dice que los futuros jueces van a ser mejores porque le van a responder al pueblo.