La locura del rey
Para mi amigo Ezra, que te recuperes pronto
El genio ataca de nuevo.
El miércoles, a las dos de la tarde hora de México, ya con las bolsas de valores cerradas, Donald Trump habló durante una hora muy al estilo de lo que acá conocemos desde hace siete años: mentiras, autoalabanzas, ataque a las administraciones previas, insultos.
La cereza fuela imposición de aranceles “recíprocos” a prácticamente todo el mundo.
Excluyó a Canadá y México, porque a nosotros nos puso otro tipo de aranceles, y también a Rusia, porque Putin es su amigo o jefe, todavía no es claro.
A los demás, les aplicó un cálculo muy interesante.
Según Trump, y su equipo, la tarifa promedio que le aplica un país a Estados Unidos puede calcularse dividiendo el déficit que tiene Estados Unidos con ese país, entre el total de importaciones que provienen de esa nación.
De ahí le salieron cifras totalmente absurdas, y su “arancel recíproco” fue la mitad de la cifra para cada país, salvo cuando era demasiado pequeña.
En ese caso, aplicó un 10%, con lo que algunas islas deshabitadas cayeron en ese nivel. La más simpática es la isla habitada sólo por pingüinos.
La publicación The Verge detectó que este cálculo es el que recomiendan las aplicaciones de inteligencia artificial, por oscuras razones.
Esto es algo inaudito, que lleva el arancel promedio de Estados Unidos al resto del mundo a niveles no vistos en más de un siglo.
Ni siquiera la hoy famosa ley Smoot-Hawley de 1930 llegó a ese nivel, y su aplicación provocó que el comercio internacional, que venía cayendo desde 1914, se hundiese, dando lugar tanto a la Gran Depresión, como al entorno que favoreció el ascenso del nazismo en Alemania y, al final, la Segunda Guerra Mundial.
Al respecto, la revista inglesa The Economist es dura, incluso refiriéndose a la “locura del rey Donald”.
Precisamente por esa razón, el día de ayer fue totalmente rojo en los mercados financieros.
No detallo por cuestiones de espacio.
Cuando se aplican impuestos, como lo son los aranceles, los bienes suben de precio, y eso equivale a una reducción de la oferta disponible.
Es lo que los economistas llaman “choque de oferta”, y el resultado de ello es una contracción sumada a inflación.
En los años 70, cuando el choque de oferta fue el alza del precio del crudo, se acuñó el término “estanflación” para referirse a ese fenómeno.
A menos que lo anunciado se revierta, (hay una semana para ello, al estilo de The Art of the Deal) lo que ha hecho Trump coloca a Estados Unidos en camino de una severa recesión, con inflación concurrente. Algo parecido a lo que vivió ese país en la década de los 80, si tienen suerte.
Por la mucha mayor integración global que hoy tenemos, esto puede provocar una espiral, como ocurrió hace 100 años, que termine muy mal.
Es muy probable que la Unión Europa cese sus relaciones con Estados Unidos, en todos los aspectos.
De ahí, su posición frente a Rusia y China será autónoma.
Este último país, que no puede salir de la crisis inmobiliaria, ve ahora prácticamente cerrado el mercado estadounidense.
Aquí en México celebraron que no aparecimos mucho en el discurso del miércoles, y especialmente en las tablas de aranceles.
Ya nos los habían aplicado y, como veíamos el lunes, la supervivencia del TMEC es muy dudosa.
Ya Stellantis (antes Fiat, Chrysler) ha puesto en pausa su producción en los tres países, en lo que se aclara el panorama, supongo.
El escenario global es preocupante, y México y Canadá no quedaron menos mal.