Incertidumbre costosa
Como usted sabe, Donald Trump anunció ya aranceles para la industria automotriz a iniciar el 2 de abril.
De acuerdo con el comunicado de la Casa Blanca, se aplicará esa tasa a lo que no esté cubierto en el T-MEC, considerando el contenido de origen por pieza, no por la unidad terminada.
No queda claro cómo van a aplicarlo, de manera que seguimos metidos en pura incertidumbre.
Tal vez porque no hay claridad, el impacto del anuncio sobre el tipo de cambio fue prácticamente nulo.
Considerando el movimiento del peso en comparación con el que tiene el dólar contra las monedas más importantes, seguimos en el mismo nivel que hace una semana.
El gran cambio en el precio del dólar ocurrió hace ya muchos meses, al día siguiente de la elección presidencial, y llegó al nivel actual desde finales de agosto.
Desde entonces, es más el movimiento del dólar frente al resto del mundo, que el del peso frente al dólar.
Tampoco hubo reacción a la reducción de tasa de interés que anunció el Banco de México ayer.
Bajó la tasa en medio punto porcentual, para ubicarla en 9% anual, y anunció que repetirá la medida en mayo.
Ya prácticamente todos los analistas esperaban algo así, de manera que tampoco hubo efecto alguno.
También ayer se publicó la balanza comercial al mes de febrero.
Esta información es relevante porque es la primera que podría reflejar el impacto de la llegada de Trump a la Presidencia.
Recuerde que tomó posesión el 20 de enero, y desde el principio lanzó decretos a diestra y siniestra, y amenazó con los aranceles.
Aquí sí hay noticia.
- Resulta que las importaciones de bienes intermedios, es decir, los insumos industriales, reportaron una caída anual de 4%.
- No es una cifra extraordinaria, hasta que vemos el comportamiento del mes previo, cuando había crecido en 11%.
- Es decir, de enero a febrero hay una reducción de 15 puntos porcentuales.
- Es una de las mayores caídas registradas en la historia.
- Apenas hay cuatro caídas mayores alrededor de la pandemia, y una en el golpe de la Gran Recesión de 2008.
- Las siguientes 10 caídas ocurrieron también en circunstancias extremas: la crisis de 1995 o la recesión dot com, de 2001.
Para darle una idea de lo que esto significa, esos 15 puntos porcentuales, si se mantuvieran durante un año, implicarían una caída de 71 mil millones de dólares en las importaciones, que seguramente serían un poco mayores al medir las exportaciones que las acompañan.
Equivale a 2% del PIB, y supongo que a varios miles de empleos.
Las exportaciones manufactureras no alcanzaron a caer, pero las de automóviles sí lo hicieron, en 12%, que no es poco.
Toda la caída ocurrió en las exportaciones de autos a Estados Unidos.
Se vende un poco menos, pero se sigue vendiendo.
Es la caída de las importaciones, con lo que implica en la producción futura, lo que preocupa.
Es el costo de la incertidumbre.
No se mueven los precios, pero se detienen las órdenes.
Como no está claro qué podrá venderse y a qué precio, es preferible esperar.
Detener la producción tiene costos, pero claramente inferiores a los que se tendrían si se producen cosas que luego no puedan venderse.
Puesto que nuestra economía ya venía deteniéndose, las importaciones de bienes de consumo y de capital habían moderado su crecimiento, y a últimos meses ya reportaban contracción.
En los últimos tres, el consumo ha caído 7% y los bienes de capital (inversión) en 5%.
Estas importaciones son pequeñas en comparación con los bienes intermedios, pero con la caída que estos reportaron, el total cae, con una diferencia de 10 puntos contra el mes de enero.
Es la decimotercera peor caída en 30 años, sólo detrás de las fechas que antes mencioné.