Motivación: esa cosa que no se compra, pero sí se pierde
La nota técnica de donde nace este artículo, lo deja claro: la motivación no es un botón que aprietas en tu equipo.
Es una mezcla rara entre ciencia, psicología, filosofía y sentido común.
Como una ensalada bien hecha,tiene que combinar muchos ingredientes… y no todos le gustan a todos.
¿Qué es la motivación?
No es magia. Tampoco es un "ganas de echarle ganas".
Según Campbell y Pritchard (y otros apellidos que suenan a despachos de abogados), motivación es:
- Elegir hacer algo (dirección).
- Decidir cuánto esfuerzo le metes (intensidad).
- Y seguirle metiendo, aunque esté difícil (duración).
- Y eso, aunque no lo parezca, no se puede imponer.
La motivación es como el sueño: puedes crear las condiciones, pero no puedes obligar a nadie a dormirse.
El menú de teorías (con nombres más largos que su utilidad práctica)
- ¿Te has preguntado por qué algunos corren maratones a las 5am sin que nadie les pague?
- ¿O por qué otros no hacen ni el mínimo, aunque les subas el sueldo?
Bienvenido al mundo de la motivación, donde hay más teorías que respuestas claras.
- Maslow y su pirámide: primero come, luego busca reconocimiento, y al final quiere "autorrealizarse". En buen mexicano: primero paga la renta, luego que te aplaudan, y después ya vemos si salvas al mundo.
- Teoría de la expectativa: Si no creo que mi esfuerzo sirva, no me muevo. Si no creo que me den lo que prometieron, tampoco. Y si no me importa lo que me ofreces… pues menos.
- Teoría de laequidad: Si siento que gano menos que mi compañero por hacer lo mismo, me desconecto. Si gano más, a veces también (pero menos me quejo, claro).
- Teoría del establecimiento de metas Si me pones metas claras y difíciles, pero alcanzables, me prendo. Si no sé ni qué esperas de mí, me apago.
- Diseño del trabajo: Si mi chamba me reta, tiene sentido, me da autonomía y me dan feedback, le entro con más ganas.
- Refuerzo (versión Skinner): Premia lo que quieres ver más. Castiga lo que no. Sí, como entrenar perritos… pero con empleados.
- Teoría de la autodeterminación (SDT): Aquí se pone bueno. Propone tres ingredientes clave para que alguien se motive de verdad:
- Autonomía (sentir que lo eliges).
- Competencia (sentir que puedes).
- Relación (sentir que importas).
Y lo mejor: si sobreusas premios externos, matas la motivación interna.
¿Quién lo diría? Dar dinero a lo loco a veces hace que la gente trabaje menos motivada.
Plot twist.
Aquí es donde entramos a nivel Jedi.
Juan Antonio Pérez-López propone una motivación extra: la trascendente.
Esa que no busca ganar algo, sino hacer algo por alguien más.
Cuando das porque quieres dar.
Cuando te motiva el impacto, no el aplauso.
Cuando trabajas por un propósito y no por una palmadita.
Sí, es esa motivación que aparece en padres, líderes, emprendedores sociales… y uno que otro romántico que cree que aún se puede cambiar el mundo desde una junta de lunes.
Spoiler: nadie puede motivar a nadie
Sí, lo dijimos.
Nadie puede "motivar" a otro.
Solo puedes proponer motivos, crear contextos, predisponer.
Pero la decisión es personal.
Es como el ejemplo de Sancho Panza: te pueden mandar a la cárcel, pero nadie puede obligarte a dormir.
Lo mismo con la motivación: pueden meterte en una oficina bonita, darte sueldo justo y metas claras… pero si no quieres, no quieres.
¿Y el dinero?
Ah, el bendito dinero.
Ese que todos dicen que no importa, pero todos miran de reojo.
El dinero no motiva por sí solo, pero como dijo un sabio profesor del IPADE: “no motiva, pero mantiene el motor encendido”.
Es un buen mensajero de reconocimiento, de estatus, de comparación.
Pero si es lo único que hay, estás criando mercenarios, no equipo.
Entonces, ¿qué hacemos?
Diseña esquemas que combinen lo extrínseco, lo intrínseco y lo trascendente.
Atrae gente que no solo quiera ganar, sino también construir, aprender, dejar huella.
Y sobre todo: sé ejemplo de lo que propones.