Análisis crítico de la calidad de vida y el talento para el futuro

Carlos Chavarría DETONA: A pesar de los avances científicos y tecnológicos, la calidad de vida no ha mejorado uniformemente a nivel global, y persisten riesgos y amenazas, hoy mas que nunca acentuadas en diversos aspectos.

Las investigaciones sobre la calidad de vida, iniciadas en Europa en los años 30 y desarrolladas ampliamente desde la década de 1970, han establecido que este concepto multidimensional abarca el bienestar psicológico, la salud, la vida social, el desarrollo económico y la política pública. [https://www.oecdbetterlifeindex.org/media/bli/documents/ea714361-en.pdf].

Por tanto, se compone de dimensiones tanto objetivas como subjetivas, requiriendo un enfoque interdisciplinario para su evaluación y comprensión.

Aunque su uso en la evaluación de la salud es creciente, aún carecemos de una definición unificada y una distinción clara de conceptos similares para todos las caras de la vida humana. [https://ru.iiec.unam.mx/4504/1/reflexiones%20sobre%20la%20calidad%20de%20vida%20y%20el%20desarrollo.pdf].

A pesar de los avances científicos y tecnológicos, la calidad de vida no ha mejorado uniformemente a nivel global, y persisten riesgos y amenazas, hoy mas que nunca acentuadas en diversos aspectos. 

La realidad cotidiana, donde individuos luchan por el bienestar de sus seres queridos, contrasta con la visión regional y comunitaria, donde los esfuerzos parecen insuficientes, es como si vivieramos en cada hogar a manera de una burbuja y hacemos como que el exterior no existiera.

Surge la pregunta: ¿estamos tomando medidas adecuadas para enfrentar las amenazas actuales a la calidad de vida?

Problemas críticos como la salud, la violencia, el envejecimiento poblacional, la contaminación, la escasez de agua y alimentos, la crisis energética y la saturación de servicios públicos, demandan atención urgente.

La inacción prevalece, evidenciando una sociedad que delega excesivamente en gobiernos y gobiernos que su vez asumen responsabilidades sin los incentivos adecuados. [https://www.oecdbetterlifeindex.org/es/countries/mexico-es/#:~:text=La%20mayoría%20de%20los%20países,la%20respuesta%20a%20esta%20pregunta.]

 

La escasez de talento, un desafío constante en el sector privado, se agrava en el ámbito público, donde la complejidad de los problemas supera muy claramente las capacidades de gestión de las organziaciones.

Fenómenos como la urbanización descontrolada y el envejecimiento poblacional exigen una gestión pública eficaz, basada en incentivos y regulaciones.

A lo largo de la historia, desde Aristóteles hasta Max Weber, se ha reflexionado sobre el talento necesario para gobernar.

En la actualidad, con límites de desarrollo cada vez más evidentes, se requiere atraer a los mejores talentos para gestionar problemas complejos que demandan habilidades técnicas especializadas que pocas instituciones preparan.

  • Las curvas de aprendizaje para los políticos son demasiado cortas, apenas suficientes para responder a crisis sucesivas.
  • La sociedad parece haber perdido el enfoque en la implementación práctica de soluciones.
  • La proliferación de leyes, políticas inconsistentes y excusas, junto con programas de acción emergentes que no se integran en el catalogo de roles y areas de responsabilidad de la gestión diaria, revela una pérdida de capacidad decisoria y talento de gestión.

Hay un sin número de problemas que atañen y afectan a comunidades enteras, problemas que ya dan señales de su gravedad y, aunque se sabe de su existencia y graves condiciones, la única respuesta es la indiferencia.

Las crisis ya se pueden ver y anticipar, como en salud, violencia, demografía y envejecimiento, contaminación, agua, alimentos, energía, congestionamiento de las facilidades públicas, etc., sabemos que no se resolverán por sí solas y la respuesta preferida es no hacer nada.

Fue lamentable atestiguar a la gran red de científicos que no acabaron de ponerse de acuerdo sobre la mejor manera de enfrentar la pandemia de COVID que a solo al mundo durante 4 años y cuyos efectos han sido inconmensurables. 

Hace bien poco tiempo una ola de incendios arraso con cientos de miles de hectáreas en el estado de California, mientras un brote de gripe aviar en los EEUU se ha convertido en problema mayúsculo para el abastecimiento de pollo y huevo que ha afectado a toda la cadena económica alrededor, además de que otras especies de animales están resultando contagiadas.

Durante el 2024 en casi toda Europa se sucedieron inundaciones que ocasionaron no solo cuantiosas pérdidas materiales sino de víctimas humanas que confiaron en que las cosas no llegarían a mayores y los gobiernos nada hicieron.

Fallaron los sistemas preventivos y de alertas tempranas.

Hay un sin número de problemas que atañen y afectan a comunidades enteras, problemas que ya dan señales de su gravedad y, aunque se sabe de su existencia y graves condiciones, la única respuesta son titubeos en el mejor de los casos y la terrible inacción por la ignorancia.

Cada vez es más evidente que los problemas que son comunes a lo humano superan con mucho a las habilidades de quiénes se asumen deberían encargarse de su prevención y solución, eso sin contar el derrotero que va marcando la propia naturaleza en su transcurrir.

La tecnología, en su constante evolución, se ha convertido en un pilar fundamental de la sociedad contemporánea, permeando cada aspecto de la vida cotidiana.

Su impacto en la calidad de vida es innegable, aunque complejo y multifacético.

En el ámbito de la salud, los avances tecnológicos han revolucionado el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.

La telemedicina, por ejemplo, ha facilitado el acceso a la atención médica en áreas remotas, mientras que los dispositivos portátiles permiten el monitoreo constante de la salud personal.

La esperanza de vida ha aumentado significativamente, en parte gracias a los avances en la tecnología médica, pero su calidad de vida es cuestionable.

La comunicación también ha experimentado una transformación radical. Internet y las redes sociales han conectado a personas de todo el mundo, facilitando el intercambio de información y la creación de comunidades virtuales.

El acceso a la información se ha democratizado, permitiendo a las personas educarse y mantenerse informadas sobre los acontecimientos globales.

Pero los niveles de dispersión e internalización del conocimiento continua siendo muy pobre.

En el ámbito laboral, la automatización y la inteligencia artificial han aumentado la productividad y eficiencia.

El teletrabajo, impulsado por la tecnología, ha permitido una mayor flexibilidad y conciliación entre la vida laboral y personal.

Sin embargo, también plantea desafíos, como la posible pérdida de empleos y la necesidad de adaptarse a nuevas formas de trabajo.

El entretenimiento y el ocio también han sido transformados por la tecnología.

Las plataformas de streaming, los videojuegos y la realidad virtual ofrecen nuevas formas de entretenimiento y experiencias inmersivas.

Sin embargo, el uso excesivo de la tecnología puede tener un impacto negativo en la salud mental y las relaciones sociales.

A pesar de los beneficios evidentes, la tecnología también plantea desafíos importantes.

La brecha digital, la desigualdad en el acceso a la tecnología, puede exacerbar las disparidades sociales.

La privacidad y la seguridad de los datos personales son preocupaciones crecientes.

Además, el impacto ambiental de la producción y el consumo de tecnología plantea interrogantes sobre la sostenibilidad.

En conclusión, la tecnología tiene el potencial de mejorar significativamente la calidad de vida, pero su impacto depende de cómo se utilice y gestione.

Es fundamental abordar los desafíos éticos, sociales y ambientales para garantizar que la tecnología beneficie a toda la sociedad y contribuya a un futuro sostenible.

¿Mejorará la vida siendo la humanidad dirigida por autómatas?

La perspectiva de una humanidad dirigida por autómatas, aunque aún en gran medida hipotética, plantea una serie de riesgos y desafíos que merecen una profunda reflexión.

La creciente sofisticación de la inteligencia artificial y la robótica, aunque ofrece beneficios potenciales, también abre la puerta a escenarios preocupantes.

Como ya se comento, uno de los riesgos más apremiantes es el desplazamiento laboral masivo.

La automatización de tareas, desde la manufactura hasta los servicios, podría dejar a millones de personas sin empleo, exacerbando la desigualdad económica y generando tensiones sociales.

La necesidad de una reconversión laboral masiva y la implementación de sistemas de redistribución de la riqueza se vuelven imperativas.

La dependencia excesiva de los autómatas también podría erosionar las habilidades humanas fundamentales.

La capacidad de pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas podrían atrofiarse si confiamos demasiado en las máquinas para tomar decisiones.

Además, la vulnerabilidad ante fallos tecnológicos o ataques cibernéticos se incrementaría.

Los dilemas éticos son otro aspecto crucial.

La toma de decisiones automatizada en ámbitos como la justicia, la medicina o la conducción autónoma plantea interrogantes sobre la responsabilidad, la imparcialidad y los valores que deben guiar a las máquinas.

La programación de algoritmos para tomar decisiones moralmente complejas requiere un debate social profundo y la creación de marcos éticos sólidos.

La pérdida de autonomía humana es una preocupación existencial.

La posibilidad de que los autómatas, especialmente la inteligencia artificial general (IAG), superen la inteligencia humana y tomen decisiones por sí mismos plantea interrogantes sobre el control y el destino de la humanidad.

La necesidad de alinear los valores de las máquinas con los valores humanos y de establecer mecanismos de control efectivos se vuelve crucial.

 Finalmente, la concentración del poder en manos de quienes controlan la tecnología es un riesgo político y social.

La capacidad de manipular la información, influir en las decisiones y controlar los recursos podría crear nuevas formas de autoritarismo y opresión.

La humanidad se enfrenta a la necesidad de gestionar cuidadosamente el desarrollo y la implementación de la automatización.

La creación de marcos regulatorios, la promoción de la educación y la capacitación, y el fomento de un debate público informado son esenciales para garantizar que los autómatas sirvan a la humanidad y no al revés.

En general, los avances recientes en el bienestar no han sido acompañados por mejoras en los recursos necesarios para sostenerlo a lo largo del tiempo.

Desde la inseguridad financiera en los hogares, hasta el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las amenazas al funcionamiento de las instituciones democráticas, necesitamos mirar más allá de maximizar el bienestar actual.

Asegurar la prosperidad continua para las personas y el planeta requerirá abandonar nuestra mente cortoplacista y agregar inversiones audaces y estratégicas en los recursos que sustentarán el bienestar de las generaciones futuras.

 

Pero hay que saber disfrazar bien tal naturaleza y ser un gran simulador y disimulador; y los hombres son tan crédulos y tan sumisos a las necesidades del momento, que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar.”

Maquiavelo reconoce que los gobernantes, como seres humanos, tienen defectos y motivaciones egoístas.

Sin embargo, para mantener el poder, deben aprender a ocultar estas características y proyectar una imagen de virtud.
Carlos Chavarría

Ingeniero químico e ingeniero industrial, co-autor del libro "Transporte Metropolitano de Monterrey, Análisis y Solución de un Viejo Problema", con maestría en Ingeniería Industrial y diplomado en Administración de Medios de Transporte.