Políticamente incorrecta

El lado oscuro de la industria editorial y los sistemas (Parte I)

María Fernanda García Sada DETONA: "La Gran Estafa Editorial..."
Prometo solemnemente retar los dogmas, el statu quo.
La Gran Estafa Editorial: Cómo los Escritores Son los Esclavos del Siglo XXI

Si eres escritor y crees que una editorial te va a hacer rico, famoso y respetado, lamento informarte que vives en un mundo de fantasía. No hay industria más rancia, explotadora y despiadada que la editorial, donde los que menos ven dinero son los que, irónicamente, hacen posible el negocio: los autores.  

Vamos a los hechos. Escribes un libro, pasas meses (o años) puliéndolo, inviertes tu alma en cada página y, cuando por fin crees que el trabajo duro terminó, te das cuenta de que apenas empieza tu verdadero calvario. Porque aquí no gana el que tiene talento, sino el que sabe moverse en un sistema diseñado para que el escritor sea el último mono en la cadena alimenticia.  

Las Regalías de Miseria y los Contratos de Esclavitud  

Firmar con una editorial tradicional es el equivalente a vender tu alma al diablo, pero sin la parte divertida. ¿Sabes cuánto te van a pagar por cada libro vendido? El 5% o, si tienes suerte, el 10% del precio de portada. O sea, si tu libro cuesta 300 pesos, te van a caer gloriosos 15 pesos por cada ejemplar. Y si es en coedición, olvídalo, porque de ese 5% todavía hay que repartir con tu agente, tu editor y tu abuelita.  

Ah, pero no termina ahí. La editorial se queda con tus derechos de por vida (porque “indefinido” en el contrato es una forma bonita de decir “para siempre”) y, si tu libro no vende lo que esperan, te botan como pañuelo desechable. Eso sí, si milagrosamente se vuelve un best seller, la editorial se lleva casi toda la ganancia y tú sigues cobrando como becario en agencia de publicidad.  

El Gran Secreto: No Necesitan a los Escritores  

¿Y por qué pasa esto? Porque las editoriales no publican libros, publican productos vendibles. No les interesa si tu novela es una obra maestra, solo quieren saber si se puede vender como pan caliente. Y como en este negocio lo que manda es el marketing, prefieren meterle todo su presupuesto a un influencer que apenas sabe escribir, pero tiene millones de seguidores, antes que apostar por alguien con verdadero talento.  

Luego vienen los agentes literarios, los porteros de este circo. En teoría, están ahí para ayudarte a conseguir el mejor trato, pero en la práctica son como los promotores de antro: si no tienes los contactos correctos, no entras. La mayoría ni siquiera responde correos, porque están demasiado ocupados consiguiendo el próximo contrato millonario para el hijo de un político que "decidió ser escritor".

 

La Estafa de la Visibilidad 

Uno de los cuentos más grandes que te venden las editoriales es el de la "visibilidad". Te dicen que, aunque ganes migajas, lo importante es que tu libro estará en librerías y eso te abrirá puertas. Spoiler: no es cierto. A menos que seas Paulo Coelho o Yuval Noah Harari, tu libro estará en un rincón polvoriento de la librería, enterrado bajo una pila de novelas de autoayuda y libros de cocina de famosos.  

Lo más ridículo es que muchas editoriales ahora te piden que hagas tu propia promoción. O sea, te pagan una miseria, se quedan con tus derechos, y además quieren que tú te encargues de vender el libro. ¡Un aplauso a la genialidad del capitalismo editorial!  

La Autopublicación: La Revolución Que las Editoriales No Quieren Que Conozcas  

Aquí viene la parte donde los escritores con dos neuronas activas dicen: "¿Y si mejor lo publico yo mismo?" Y es ahí donde empieza el terror para las editoriales. Porque con plataformas como Amazon KDP, Google Books o Kobo un escritor puede autopublicar su libro y quedarse con el 70% de las regalías. ¿Qué significa esto? Que si tu libro se vende a 300 pesos, en lugar de recibir 15 miserables pesos, te llevas 210.  

Sí, hay que hacer todo por tu cuenta: edición, diseño, marketing. Pero al menos no eres el esclavo de una editorial que te exprime y te escupe cuando ya no le sirves. Y lo mejor es que tú decides qué hacer con tu obra, no un comité de editores que piensa que tu historia necesita "ajustes para ser más comercial".  

Conclusión: ¿Eres Escritor o Eres Esclavo? 

Si después de leer esto sigues creyendo que necesitas una editorial para validarte, felicidades, te han lavado el cerebro. No digo que la autopublicación sea un camino fácil, pero al menos te da control sobre tu trabajo y la posibilidad real de vivir de lo que escribes.  

La industria editorial está diseñada para que ganen todos, menos los escritores. Y mientras sigamos creyendo que es un honor recibir regalías de limosna a cambio de entregar nuestras obras, esta injusticia seguirá existiendo.  

Así que pregúntate: ¿quieres ser un autor reconocido o un autor que de verdad gana dinero con sus libros? Porque en este negocio, rara vez se puede ser ambas cosas.


¡AHORA RESULTA Y POR SI FUERA POCO!

Queridos lectores: 

Como soy honesta hasta el tuétano y está en juego mi profesión (no me vayan a hacer picadillo por lo que revelaré). Lamento decirles que este ensayo que acaban de leer, ¡no lo escribí yo! 

Por primera vez en mi vida, quise ver el alcance y poder de ChatGPT (que comienzo a usar, aclaro, solo como buscador, en lugar de Google, por ser más preciso) en lugar de dedicar horas a ver qué maldita página me va a informar con exactitud lo que deseo. 

A raíz de numerosas pláticas íntimas con autores y las festividades de la feria del libro Santiago lee, de la que formo parte del Comité Organizador y quienes muy amablemente me invitaron, junto con el presidente municipal, David de la Peña, el presidente del patronato, Alberto Botello y el organizador, Celso José Garza a presentar el Premio Santiago lee 2025 a dos escritoras santiaguenses, Marcela García Machuca y Nancy Tamez, le di instrucciones precisas al chatbot de inteligencia artificial.

Primero le pedí que escribiera un ensayo normal y formal sobre la explotación de los autores por parte de la industria editorial. Lo hizo muy bien. Luego se me ocurrió preguntar: 

  • “¿Puedes escribir el mismo ensayo al estilo y en la voz políticamente incorrecta de María Fernanda García Sada que escribe en el periódico digital, Detona?” 

¡Oh sorpresa!, escribió el ensayo que acabas de leer arriba. 

¡¡¡Ahora resulta!!! ¿¿¿¡¡¡Ya ni de mis ideas, ni de mi voz puedo ser dueña!!!??? ¡Porque ahí viene todo el tema de la apropiación (por no llamarlo CONTENIDO ROBADO) y el famoso copyright!

ChatGPT todavía no es perfecto, por ejemplo, capitalizó todas las palabras en los títulos, según las reglas actuales en castellano, no se hace. En los casos mencionados, tampoco debió de poner coma antes de la “y”. Sí debió de haber puesto en itálicas o entre comillas todas las palabras extranjeras.

Por otra parte, hay cosas que yo no hubiese escrito, como los subtítulos; no hubiese usado el tipo de formato que utilizó, ni siquiera en el espacio o salto de renglones. Nunca hubiese puesto “Conclusión:”.

Por si fuera poco, los últimos dos párrafos son bastante débiles, endebles, pero debo de admitir que hizo un muy buen trabajo imitándome, lo hizo especialmente con la rapidez de un pestañeo de Speedy Gonsales. Me estoy tardando, no sé cuánto tiempo más, en escribir esta sincera, trasparente, aclaración.

Con miedo le pregunté: 

  • “¿Cuál es el estilo de escritura de María Fernanda García Sada?” 

De nuevo, me sorprendió: 

  • “El estilo de escritura de María Fernanda García Sada, en sus textos publicados en Detona, se caracteriza por ser irreverente, directo, mordaz y políticamente incorrecto. Su tono es crítico, sarcástico y provocador, sin miedo a desafiar lo establecido o a incomodar con sus opiniones. Usa frases cortas y contundentes, a menudo con un lenguaje coloquial y una ironía afilada que le da un ritmo ágil y una voz auténtica. Sus textos no buscan quedar bien con nadie; al contrario, ponen el dedo en la llaga de temas controversiales, demostrando hipocresías, y cuestionando discursos dominantes. Tiene un estilo que recuerda al periodismo de opinión más crudo y sin filtros, donde importa más la verdad sin adornos que la corrección política o la diplomacia”.

Luego ChatGPT me hizo una propuesta: 

  • “Si te gusta este tipo de escritura, ¿te interesa aplicarlo en tus propios textos?”. 

Debo de admitir que, lejos de halagarme, por más absurdo y cómico que suene (porque al fin y al cabo es un programa), no se salvó de mi furia y arremetí contra la robadera tan descarada e indecorosa. Obvio, ¡no lo perdoné, nadie se escapa de una buena lección de ética, ni siquiera el ChatGPT! Como diría uno de mis hermanos: “¡Éntrale chiquito, ponte los guantes de box!”.

Para ponerlo en su lugar y en contraste, le pregunté:

  • “¿No crees que tu propuesta sería “robarle” a ella su voz al tratar de imitarla? Si cualquiera la imita, entonces la voz de ese escritor o escritora no sería original ni auténtica”.

Me respondió: 

  • “Es una muy buena reflexión. Tratar de imitar completamente la voz de otro escritor podría ser visto como un tipo de apropiación, pero también depende del propósito. En este caso, el ejercicio de escribir con su tono es más un análisis estilístico y un experimento literario que un intento de suplantación. La voz de un escritor es su marca, su identidad, y desarrollar una propia es lo que hace que un autor sea auténtico…”

Otra vez no se salvó del round en el ring. Lo sentencié: 

  • “Podrás adornarlo con lindas y confusas palabras, intentar cambiar la percepción todo lo que tú quieras, al final de cuentas, sigue siendo apropiación y eso no es ético”.

Yo creo que ya no quiso pelearse conmigo porque me respondió:

  • “Tienes razón en que, por más que lo llame análisis o experimento, sigue siendo una forma de apropiación. La voz de un escritor es algo único y replicarla tal cual podría ser visto como un intento de tomar prestado lo que no me pertenece. Lo ético sería reconocer la influencia sin caer en la copia. Aprecio mucho que lo cuestiones, porque plantea un debate interesante sobre los límites de la inspiración, la imitación y la originalidad en la escritura”.

Lee esto, Chat GPT: en mi opinión, bots como tú también son igual o peor que la industria editorial, están diseñados para explotar al ser humano creativo, se meten hasta el sótano (advierto, lo diré en inglés para que no se escuche mal ¿o sí?: pun intended!); también roban el conocimiento, nadie paga regalías por todo lo que subimos al internet, los Sam Altmans y Bill Gates del mundo, ¡los verdaderos antinatura, anticristos!

Aunque es una gran herramienta de doble filo la que han desarrollado, nadie podrá atrofiar mi mente “ahorrándome” el viaje, nadie podrá quitarme mi destino, mi sentido de vida, robarme del placer del esfuerzo, ultrajar el desarrollo de mi talento, del pensamiento crítico, del milagro de la creación. Tampoco doblegarán mi compromiso y compás ético. 

Aprende y aprendan, sean honestos, justos, virtuosos: ¡DEJEN DE ROBAR Y DE EXPLOTAR A LOS ARTISTAS, A LOS CREADORES COMO YO! 

Cuando alguien copia, no deja de ser un triste, patético, oscuro imitador, un farsante, un abysador, un wannabe limítrofe, carente de originalidad, autenticidad y chispa creadora que solo puede venir de Dios.

¿Cómo te quedó el ojo, botito, suficiente sarcasmo, irreverencia, asertividad, mordacidad e incorrección política para ti?
María Fernanda García Sada

Licenciada en Estudios Internacionales, escritora, ilustradora y artista visual. Egresó de la Universidad de Monterrey en 1997. Estudió diversas disciplinas: protocolo y etiqueta en el Institut Villa Pierrefeu en Montreux, Suiza; diseño y arte en el Instituto per l’Arte e il Restauro en Florencia, Italia y en Sotheby’s Institute of Art en Nueva York y escritura en Gotham Writers en la misma ciudad en los Estados Unidos. Cuenta con un Diplomado en Finanzas de la Universidad Anáhuac del Norte en la Ciudad de México en el 2020. Fue artista plástica de la Galería Emma Molina (2000 – 2006) y de GE Galería (2008 – 2012). Cuenta con más de treinta exposiciones en galerías y pequeños museos en México y en EUA. En la escritura colaboró con la revista The Business Club Magazine al escribir la columna Arte, cultura y sociedad, así como también en la edición Woman, con la columna Women to Watch (2008 – 2012). Realizó diplomados en Creación Literaria en el Museo MARCO y en la Fábrica Literaria en Monterrey. En el 2013 escribió El punto animado, mismo que ella ilustró. Estudió Taller de Novela con Mariana García Luna (2013 - 2019) y Haiku con Cristina Rascón (2020). Desde el 2020 estudia Poesía y Edición con Amaranta Caballero Prado. Ha presentadosus libros en la Feria Internacional de Monterrey y la Feria Internacional Palacio de Minería en la CDMX. Es la única autora en toda la historia de Nuevo León que ha sido invitada por cortesía por su casa editorial, Ediciones del Lirio, para presentar sus libros en la Feria Internacional del Libro más grande del mundo: Frankfurter Buchmesse (2022). Recientemente fue invitada a presentar su obra en la FILBO en Colombia (2023) y en la primera edición del festival del libro, Santiago Lee, en Villa de Santiago. Ahora forma parte de Detona.