La paradoja del emprendedor: ¿Quieres tenerlo todo o hacerlo todo?
Lo que no me esperaba es estar rodeado de titanes empresariales.
Gente que no solo dobla mi edad, sino que también me dobla en historias de éxito, fracasos y – por supuesto – en canas (¡perdón, era el toque cómico!).
En estas semanas, he notado que todos compartimos un punto en común: la admiración por el fundador de la institución (Carlos Llano).
No porque haya amasado una fortuna (que seguro sí), sino porque su legado va más allá de números y balances.
Es el tipo de persona que, en una escuela de negocios, logró algo extraordinario: ser recordado no solo por su ingenio empresarial, sino por su humanidad.
En una clase de “Política de Empresa” – ya saben, donde aprendes a navegar los mares turbulentos de las oficinas sin hundir el barco – apareció una frase suya que me dejó pensando.
La frase, que bien podría estar tatuada en la espalda de un monje zen o en la camiseta de un coach motivacional, dice así:
“Los individuos que hacen lo que sea necesario para tener lo más posible están en una posición de vulnerabilidad; porque lo que es susceptible de adquirirse es susceptible de perderse. Cualquier cosa que afecte los intereses materiales es como si afectara la vida propia. Mientras estemos más pendientes de las cosas materiales, seremos menos emprendedores. A los emprendedores no les importa tanto lo que tienen, sino qué hacen con lo que tienen.”
- ¿Ya leyeron la frase dos veces?
- Yo también tuve que hacerlo.
Porque en un mundo donde la cantidad de ceros en tu cuenta bancaria parece definir tu éxito, esta frase es como un “¡despierta, menso!” en toda regla.
¿Vulnerable? ¿Yo?
Aquí va lo profundo:
La frase empieza con un “los individuos que hacen lo que sea necesario para tener lo más posible están en una posición de vulnerabilidad”.
¡Boom! Nos acaban de llamar vulnerables.
Todos nosotros, que seguimos la carrera de la rata, acumulando cosas que, seamos sinceros, podríamos vivir sin ellas (sí, como ese reloj carísimo que solo te recuerda que llegaste tarde al trabajo).
La vulnerabilidad no está en no tenerlo todo, sino en estar dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguirlo. Es en ese “lo que sea necesario” donde el alma se vende y la dignidad se hipoteca.
Porque, ¿qué pasa cuando lo pierdes? ¿Quién eres cuando el auto del año se va dela cochera?
Materialismo vs. Emprendimiento: La Guerra Silenciosa
Luego viene la joya de la corona:
“Mientras estemos más pendientes de las cosas materiales, seremos menos emprendedores”.
Esta es la paradoja del siglo XXI: queremos ser emprendedores, pero estamos obsesionados con los símbolos del éxito, no con el éxito en sí.
- Queremos el título, no la aventura.
- Queremos el Rolex, no las noches de desvelo y preocupación.
- Queremos el Tesla, pero no las veces que la batería se muere a mitad de camino (bueno, tal vez eso sí no lo queremos).
El emprendedor genuino no mide su valor en cosas materiales, sino en experiencias, en aprendizajes, en riesgos tomados.
¿Te imaginas a Elon Musk llorando porque perdió un jet privado?
No, él probablemente esté pensando en cómo construir uno que funcione con energía solar.
¿Qué Haces con lo que Tienes?
Y aquí es donde Carlos Llano dio en el clavo:
“A los emprendedores no les importa tanto lo que tienen, sino qué hacen con lo que tienen”.
Esto es lo profundo de verdad.
Porque la vida no se trata de acumular, sino de crear, de transformar, de construir.
- Si tienes un millón, invierte.
- Si tienes una idea, ejecútala.
- Si tienes tiempo, úsalo.
Porque al final del día, no se trata de cuánto tienes, sino de cuánto dejas.
La Lección Final
En una escuela de negocios, es fácil perderse en el Excel y las proyecciones financieras.
Pero gracias a este curso y a las palabras del fundador, entendí que el verdadero valor no está en el balance general, sino en el impacto que creas, en el número de personas que impactas.
Entonces, la próxima vez que veas ese carro lujoso o el reloj brillante, pregúntate:
¿Quieres tenerlo todo o hacerlo todo?
Porque al final, el emprendedor no se mide en cosas, sino en sueños cumplidos y en huellas dejadas.
Y ahora, después de toda esta filosofía empresarial, necesito otro café.