De Alejando el Grande a La Petaca, Linares, N. L.

Dr. Morales DETONA: ¿Seguimos con lo mismo? ¿Cómo es posible? De un tema que aparentemente no tiene nada que ver, como las peripecias de Alejandro el Grande a La Petaca, Linares, N. L.

Como qué hay mucha distancia temporal, étnica, espacial y geográfica.

Bueno, pues, pudiéramos sobre simplificar el tema diciendo que la gente es gente, igual, similar o parecida en todas las latitudes y longitudes del planeta, independientemente de colores, gustos, preferencias, orígenes, creencias, tiempos, la gente es gente y habemos de todo en éste mundo mundial.

Ya citaba en mi anterior comunicación, que la madre de Alejandro era altamente apegada a la brujería, también hechicera y creyente de lo que creían 300 años antes de Cristo, así es que no me fue difícil establecer una relación conceptual y una asociación libre entre la brujería 300 años antes de Cristo y lo que ocurre del siglo XVIII a la actualidad en éstas tierras de la antes Nueva España y actual Estados Unidos Mexicanos.

De tal forma que, permítaseme escribir al respecto.

Los orígenes de la brujería se remontan a la antigua Mesopotamia, en Europa fueron perseguidos por la inquisición y como por 1610 ya les abrían juicio por las aparentes repercusiones malévolas de sus actuaciones, las llegaron a quemar en aquellos tiempos, actualmente algunas personas les han atribuido el termino elegante de juglarezas, vayan ustedes a saber por qué.

Caso interesante fue el de las brujas de Salem en 1691, en el que algunas personas que convulsionaban eran catalogadas como brujas.

La brujería sin duda se ha visto influida por factores sociales, económicos, religiosos y culturales, hasta la han dividido en magia negra (mala) y magia blanca (buena, recuerden [remember] a los hermanos Carreón), cuando me preguntan que sí creo en la brujería, contesto qué sí, he conocido muchas, no doy nombres, no me las vayan a quemar.

Baste decir que durante mi época laboral activa, provechosa y de alcurnia, presencia hechos como el que procedo a narrar.

Resulta que yo tenía un puesto directivo de nivel medio y me correspondía supervisar, el correcto funcionamiento de un Hospital de aproximadamente 500 camas censables, me tocaba al quirófano la supervisión y en eso estaba, cuando súbitamente percibí un olor a humo que salía de los ductos del clima.

Comentaron los cirujanos, "sería como la cuarta vez que se quema el hospital", ni tardo ni perezoso procedí a despojarme del equipo de quirófano y salí a los pasillos, no percibí agitación o inquietud entre las personas, solo que no encontré el origen del humo, un técnico de rayos X me señaló, parece que en sótano están quemando algo.

Voy corriendo y efectivamente un pequeño grupo de empleados rodeaban un montoncito de material que humana con olor repugnante, de inmediato solicité enérgicamente se apagara aquella pequeña fogata, a lo que me contestaron, no podemos, como qué no podemos, inquirí fieramente, me contestan "es que estamos neutralizando un trabajo que le mandaron a Lalita".

"¿Un trabajo?" Sí, le llegó por paquetería una caja adornada con figuras diabólicas, tierra de panteón, sal de mar, hortiguilla, quelite, polvos de cueros de serpientes y quien sabe cuántas cosas más y la receptora Lalita, se encontraba en estado de choque, con una reacción de ansiedad aguda, en llanto continuo.

Bueno lleven a Lalita a Urgencias y que venga el jefe de mantenimiento con un extintor a apagar el fuego.

Viene el Ingeniero jefe de mantenimiento con el extintor, lo enteran de la situación y el opina con conocimiento de causa voz segura y firme, "esto no se hace así debe quemarse, solo que, en el cruce de dos caminos reales y con la luna llena en todo su esplendor".

Finalmente se llevaron la brujería humeante en una pala y se quemó fuera del hospital para tranquilidad de la embrujada qué ya no hallaba la puerta, no sé si fue cierto, solo que por abajo del agua me comentaron que había sido un lío de pantalones (no de faldas, de pantalones), que se andaban compitiendo por un novio.

Ya no quise ahondar en el asunto y di por concluida la supervisión, luego le sigo porque ya me ganó el sueño, queda pendiente la cuerva de la petaca, duerman tranquilos, las brujas existen,  las brujerías también.

Solo que afectan nada más a los que se portan mal, los buenos y sanos, nada de qué preocuparnos.
Dr. Morales

Médico Internista desde 1979 hasta la actualidad, jubilado, dedicado a la investigación clínica, aficionado pasionalmente a la Salud y sucedáneos, el Rock and roll y el Foot Ball americano.